Madrid es una ciudad que se descubre en los detalles. Muchos visitantes se detienen en la Puerta del Sol para cumplir con la curiosa tradición de tocar el «culo» a la estatua del Oso y el Madroño, una de esas anécdotas que todo el mundo busca al llegar a la plaza, tal y como contamos en nuestra guía de Aumentur. Sin embargo, hay otros misterios que requieren levantar la vista mucho más arriba de lo habitual.
Si alguna vez has caminado por la Gran Vía, habrás sentido que cientos de ojos de piedra te observan desde las alturas. Durante más de un siglo, el perfil de la calle más famosa de Madrid fue un monólogo de poder masculino. Cuadrigas romanas, titanes de bronce y dioses imperiales coronan los edificios, todos ellos ideados, proyectados y firmados por hombres.
Sin embargo, desde el año 2017, una flecha invisible cruza el cielo para romper esa hegemonía. En el número 31, una imponente Diana Cazadora se prepara para disparar. No es una estatua más: es el primer monumento en la historia de esta vía centenaria ideado por una mujer, la arquitecta y escultora Natividad Sánchez Fernández.
Un siglo de firmas masculinas en las cornisas
Para entender por qué la obra de Natividad es un hito, hay que mirar a sus «vecinos». Hasta su llegada, las azoteas de la Gran Vía eran un club exclusivo de caballeros:
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Las Cuadrigas de Victorino Ceballos (Nº 16): Carros de guerra y caballos desbocados que representan el triunfo económico.
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El Ave Fénix de Saint-Marceaux (Nº 32): Una figura que se repite en varios puntos, obra del escultor francés Charles René de Paul de Saint-Marceaux.
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La Victoria Alada de Coullaut-Valera (Nº 1): El broche de oro del edificio Metrópolis.
Arquitectos como Antonio Palacios o Gutiérrez Soto definieron el Madrid que hoy conocemos, pero siempre desde una perspectiva masculina. Natividad Sánchez rompió ese techo de cristal de 900 kilos de resina y bronce para demostrar que las mujeres también tienen mucho que decir sobre cómo se proyecta la ciudad hacia el cielo.
La Diana de Natividad: un hito feminista y familiar
La escultura de Natividad Sánchez (Jaén, 1960) se aleja de la frialdad de los monumentos antiguos. Aunque representa a una diosa griega, la pieza está conectada a la tierra por hilos muy personales:
- Rostro con nombre propio: En lugar de copiar un canon clásico, Natividad utilizó a una de sus propias hijas como modelo para el rostro de la diosa. Es la fuerza de una mujer real de hoy vigilando la Gran Vía.
- Un perro con historia: La jauría que acompaña a Diana no es inventada. El líder de los perros es un braco americano llamado Checo, cuya musculatura y energía fueron captadas por la artista en su taller de Malasaña.
- Arquitectura y escultura: Natividad, que ha diseñado desde las concurridas estaciones de Metro de Barajas, MetroSur y MetroNorte en Madrid, hasta terminales de tren en Sevilla y Mallorca o la estación de alta velocidad de Medina del Campo, aplicó toda su maestría técnica para que esta mole de bronce se sienta ligera, casi como si fuera a saltar al vacío en cualquier momento. Solo alguien que comprende cómo se mueven millones de personas en grandes infraestructuras podía dotar a una escultura de 900 kilos de ese dinamismo capaz de detener el tráfico con una sola mirada.
El duelo de azoteas: ¿A quién apunta la Diosa?
Este es el secreto mejor guardado de la Gran Vía, un misterio que comienza bajo tus pies y termina en las nubes. Si caminas por la acera del número 32 (donde se encuentra el edificio de Primark), es muy probable que te sorprendan dos flechas de un metro de largo talladas directamente en el suelo. Su ubicación y su orientación están calculadas con precisión; estas marcas en el pavimento son la prueba física de una leyenda que cobra vida cada vez que alguien levanta la vista.
Al seguir la dirección que marcan estas señales hacia la acera de enfrente, descubrirás que la Diana instalada por Natividad Sánchez en el número 31 tiene un objetivo exacto. Su flecha apunta directamente hacia el edificio donde tú estás parado, el número 32, donde en lo más alto aguarda el Ave Fénix de Saint-Marceaux. De forma que lo que presenciamos no es una simple escena de caza, es una nueva mitología creada por Natividad representando el clímax de una historia de amor prohibido que desafió al mismísimo Zeus.

Diana, la cazadora y Ave Fénix en Gran Vía. Imagen: cmmlatina
Cuenta la leyenda que Diana bajaba de la Luna a escondidas para visitar a su amado, el pastor Endimión. Cuando Zeus descubrió este amor prohibido, envió al Ave Fénix para secuestrar al joven y ocultarlo por toda la eternidad. Sin embargo, el fénix necesita regenerarse cada 400 años, y ese es el preciso instante de vulnerabilidad que Natividad ha capturado. Diana, aprovechando que el ave se consume para renacer, tensa su arco con una puntería milimétrica hacia el edificio de enfrente (el número 32) para dar muerte al captor y recuperar a su amor.
Es un duelo visual eterno: la visión femenina de la protección y el amor frente a la visión clásica del rapto y el poder. Una flecha que conecta las dos aceras y que reivindica el papel de la mujer en la mitología y en el urbanismo.
Cómo encontrar la Diana Cazadora de Gran Vía
Este secreto de Madrid conecta el asfalto con las nubes. Para descubrir el «duelo de las alturas», solo tienes que seguir estos tres puntos de referencia:
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En el suelo (Punto de inicio): Dirígete a la acera de los números pares, justo frente a la entrada del icónico edificio de Primark (Gran Vía, 32). Si miras al pavimento, descubrirás dos grandes flechas de un metro talladas en la piedra. Estas marcas no son un adorno; representan los disparos fallidos de la diosa que, según la leyenda, impactaron contra el suelo.
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En la acera de enfrente (El origen): Desde esas mismas flechas del suelo, levanta la vista hacia el edificio de enfrente (el número 31, donde se encuentra el Hotel Hyatt Centric). Allí arriba, desafiando el horizonte, verás a la Diana de Natividad Sánchez. Ella es la artífice de los disparos y te vigila desde su posición privilegiada en la cornisa.
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Sobre tu cabeza (El objetivo): Ahora, mira hacia lo más alto del edificio donde estás parado (encima del Primark, en el número 32). En la azotea verás la estatua del Ave Fénix. La flecha que Diana mantiene tensada en su arco apunta con una precisión milimétrica hacia ese pájaro de bronce, cerrando así un triángulo visual perfecto que cruza toda la calle.
Desde que se instaló en 2017, esta obra de la arquitecta jienense ha reescrito el skyline madrileño. Gracias a que Natividad Sánchez se atrevió a mirar hacia arriba, el cielo de Madrid cuenta, desde hace ya siete años, con una guardiana que rompió un siglo de monopolio masculino en la Gran Vía.

lechas de Diana la cazadora en Gran Vía. Imagen: La Razón
Si te apasionan estas historias y quieres descubrir más curiosidades y rincones ocultos como este, puedes encontrarlos en nuestra guía de qué ver en Madrid en 2 días, donde te ayudamos a exprimir al máximo cada segundo en la capital.









